viernes, 1 de enero de 2016

Txamantxoia (1.945 metros)

Txamantxoia (1.945 metros) desde Linza.

Esta montaña tiene dos caras, ya que si desde el valle de Belagoa se presenta como una montaña de suaves relieves, desde el valle de Zuriza muestra la forma de un cono perfecto. Con sus 1.945 metros ocupa el puesto 16 en el orden de las montañas más altas de Navarra. 
 


Pasado Ansó seguimos la carretera hacia Zuriza y de allí cogemos la pista hasta el Refugio de Linza. El Txamantxoia está detrás del Refugio, un poco a la izquierda, viéndose desde el aparcamiento cuando no hay niebla. El tiempo no es muy bueno estando el cielo y las cimas cubiertas, pero en principio no dan lluvias. 

Esta montaña a priori no es muy conocida. No tiene ni la altitud ni la entidad suficiente para que se haga un viaje hasta Linza para subirla expresamente. Pero cuando estás en Linza llama tanto la atención tanto por su nombre como por su forma geométrica. Cuando vas a Linza por primera vez, llama tanto la atención que lo primero que preguntas es qué montaña es esa.

El ascenso es muy gratificante e intenso ya que desde el principio transitamos por un hayedo que nos va a llevar hasta el collado. Una vez ahí, acometeremos los últimos metros por una cascajera de fuerte pendiente hasta llegar a la cima.
Una vez llegados al buzón, obtenemos unas magníficas vistas de sus montañas vecinas, del valle de Zuriza, del valle de Linza, del valle de Larra, del valle de Belagoa y de la selva de Obieta. En esta última contemplaremos uno de los últimos vestigios de bosque virgen de Europa occidental como es el hayedo-abetal de Artaparreta.



 Al comienzo de la ascensión, y durante unos cuantos metros de ascenso, el paseo discurre entre un denso hayedo. 


Inciamos la ascensión bastante tarde, pues anoche trasnochamos bastante, ¡normal un 31 de diciembre!, a las 10:30 subimos detrás del refugio a la pista que parte un poco antes, tirando ascendentemente a la derecha. Poco después de 5 minutos cogemos un desvío ascendente a la izquierda marcado con un hito de piedras. El camino al principio sube paralelo a un riachuelo que queda abajo a la derecha. Ya está avanzado el invierno y aún no hay nieve, pero el camino por medio de un hayedo con una alfombra de hojas secas es "de postal" aunque esté todo nublado.


El camino, amplio y bien marcado al principio, poco a poco va diluyéndose, hasta que poco antes del collado acaba desapareciendo, en parte a causa de hayas jóvenes que han crecido por todas partes y lo han invadido. La densidad de arbolitos es tan grande que hay que ir apartándolos para hacerse camino entre ellos, resultando un verdadero laberinto.


Cruzamos el pequeño barranco de la derecha. La senda discurre claramente hacia arriba sin ninguna duda. La evidente senda va realizando un pequeño giro hacia el Oeste por el cerrado hayedo. Discurre casi sin descanso. Un par de falsos y cortos llanos nos dan un pequeño respiro. De vez en cuando, entre el cerrado ramaje, tenemos a nuestro alcance visual la cumbre. Hay que aprovechar para realizar algunas fotografías. 
Continuamos por el bosque sin caminos y suponemos que hemos llegado al Collado de Aztaparreta


Por fin parece finaliza el bosque, que si bien al principio había sido muy bonito después sin camino y tanto arbolito y barro resultaba muy incómodo. 

  
salida del hayedo, más o menos a los 1.650 m. Es un poco problemática porque las ramas dificultan el avance los últimos diez quince metros. Está claro que esta montaña no es muy visitada.

Tras salir del hayedo, al principio la senda discurre por la arista NE, junto al barranco de Maze hasta aproximadamente la cota 1725.
..
Cogemos la arista rocosa y tiramos para arriba. También se puede subir rodeando ligeramente por la derecha, así lo hicieron algunos, pero otros decidimos ir directos, ascensiendo a buen ritmo. Por la izquierda la caída es importante


Peña Forca a la izquierda de los Alanos. El Achar de Alano a la derecha de la fotografía, tapados por las nubes.


... desde aquí obtenemos estas vistas de Petretxema, del Atxerito en el medio y del Chinebral a la derecha. A la derecha de la fotografía podemos observar al Antoziello con su brecha.

Vistas de la pendiente que tenemos que afrontar para llegar a la cima. La cresta Sur cubierta por el bosque posee grandes cortes rocosos y se puede remontar encontrando los pasos fáciles, aunque no existe senda. Por debajo de la cresta la única posibilidad es llegar a la base de un corredor inclinado de piedra suelta que no resulta tan difícil como peligroso por la malísima calidad de la roca, constituyendo un ascenso espectacular y muy expuesto ( P.D.sup ).
 

De momento seguimos ascendiendo por la arista para después alejarnos un poco y ascender hasta la cima realizando numerosos zigzag buscando la subida más cómoda. Si no nos tomamos con calma, esta subida se nos puede atragantar. No es larga pero sí muy contundente. Me imagino que con calor se puede volver insoportable. El porcentaje de desnivel es muy importante y hay que tomárselo con calma.


 Txamantxoia. La Cima está presidida por un vértice geodésico y un buzón. Nos quedamos más de media hora, para disfrutar de la montaña y esperando a ver si despeja un poco para ver el paisaje, pero no es así y el viento cada vez sopla más intenso.


 Panorámica del valle de Belagoa.


El infinito se abre ante nuestros ojos. En esta ocasión tenemos que decir que estamos en un mirador privilegiado. A nuestro alcance cualquier punto del Pirineo Oscense y Navarro que se nos ocurra, así como otras Sierras y Macizos de menor entidad. Es indescriptible todo lo que se puede ver. Parece mentira que una montaña que no llega a los dos mil metros tenga las vistas que nos presenta ésta.


Llegando al buzón con la Peña Ezkaurre de testigo, de nuevo detrás de la nube


Panorámica en la que destaca la punta de Arlas.

  
Últimos metros de ascensión que discurren por una amplia cresta. Aqui arriba el viento sopla fuerte y es bastante difícil avanzar por ella.



Ahora vamos a disfrutar de las mejores vistas de la zona. A la izquierda el Anie y en el centro la Mesa de los Tres Reyes.
 
  
Valle de Belagoa con el Lakora.
Kartxela en el centro, Binbaleta a su derecha, detrás el Otsogorrigaina y al fondo el Ori.


Vistas de la otra vertiente de ascenso a la cima, por donde iniciamos el descenso. Para no volver a realizar el mismo camino, optamos por realizar una pequeña variante que puede servir para alargar un poco más la caminata


Hacia el E y O, hacia Belagoa, las crestas se suavizan una barbaridad. Tomamos la cresta hacia el O y bajamos suavemente por las cómodas lomas hasta la cota 1.825 m aproximadamente, para girar hacia el N primero y E después e ir buscando las veredas más cómodas para ir caminando y descendiendo por la falda de este monte hasta llegar de nuevo a la cota 1.725 anteriormente citada en el camino de subida. Es verdad que el camino se alarga un poco, pero se gana en comodidad,
 







Finalmente en la bajada nos enmarronamos un poco por querer atrochar  y acabamos en un barranco bastante vertical lleno de árboles caidos, posiblemente de alguna avalancha.





  
Fin del recorrido. Finalmente, ha sido un día de Año Nuevo espectacular, ha merecido la pena.

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